Retales de la antigua URSS



 PRÓLOGO

Aquí dan comienzo mis andanzas por tierras de la extinta Unión Soviética, el viaje surgió de la cabeza de Luis y debido a mi estado laboral pude apuntarme a acompañarle en la aventura. Entre los dos fuimos forjando el esbozo del viaje, que finalmente pudimos seguir sin ningún contratiempo importante. No es un viaje típico y no todo lo que visitamos fue increíblemente bonito y asombroso, pero más allá de eso sí que hemos podido hacernos una idea de cómo viven en el país más pobre de Europa (Moldavia), hemos visitado un país que no existe (Transnistria), hemos podido ver las diferencias dentro de un país ex-soviético como es Ucrania y hemos tenido la suerte o la desgracia de haber visitado una de las mayores catástrofes del mundo moderno, Chernobyl. Para llegar a estos países hemos pasado por la capital rumana (Bucarest) y hemos acabado en la ciudad polaca tan difícil de pronunciar como es Rzseszow. Espero que disfrutes leyendo lo que nos depararon esos 10 días fuera de nuestras casas.



                Final de mes bastante ajetreado, como siempre, muchas cosas para el último momento. Llegó Luis sobre las 19h a casa, yo aún tuve que preparar mi bocata, la cena de ese día. Tocaba despedirse de mi ñamen, aunque me fuera de viaje para disfrutar, se que la iba a echar muchísimo de menos.
                Gracias al señor Fer llegamos al aeropuerto en un periquete, facturamos y fuimos a buscar la puerta de embarque. Suertudos nosotros que nos dieron una hora más para emplearla como ocio en el aeropuerto, nuestro vuelo llevaba una hora de retraso.
                Tras un vuelo con bastantes turbulencias debidas a diversas tormentas aterrizamos sobre las 3 de la mañana en el aeropuerto Henri Coanda de Bucarest, también denominado Otopeni (por el pueblo que lo acoge). A la salida de la terminal un hombre con un cartel con mi nombre nos estaba esperando, habíamos pedido pick up en el hostel ya que no eran horas como para estar esperando buses y buscando albergues. Tras sacar moneda rumana nos montamos en su coche y en unos 20 min llegamos al albergue Holiday Hostel al son de rock FM.
                Hicimos el check in, resultando que esa noche habían tocado los Red Hot en Bucarest y había gente que aún estaba despierta y emocionada ya que acababa de llegar. Por suerte estos fueron los compañeros de habitación, así que no molestamos mucho al hacer nuestras camas y ocupar nuestros sitios. Eso sí, llamaba la atención un japonés dormido con una toalla en la cabeza, con el portátil en la cama encendido y rodeado de todo tipo de aparatos electrónicos. No íbamos a tener mucho tiempo de sueño, así que me puse los tapones dejando los ronquidos ajenos un poco más lejos.

 

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