Retales de la Antigua URSS. Día 6: Visita al desastre de Chernobyl (Parte I)



DÍA 6 (06-09-12) KIEV-CHERNOBYL (Parte I)

            A las 8:50 teníamos que estar en el hotel Dnipro y teníamos una caminata de unos 20 minutillos que ya habíamos calculado el día anterior. Nos levantamos con tiempo para asearnos y desayunar antes de emprender el camino. Yuri, nuestro contacto de la agencia (ya que la visita a Chernobyl solo puede hacerse por agencia), nos había dado todo tipo de indicaciones vía mail, así como varios teléfonos por si acaso. Frente al mencionado hotel debería estar la furgoneta perfectamente descrita por Yuri, tanto matrícula como modelo y color. Allí no estaba. Lo que sí observamos fue a una pareja de guiris que pudieran estar en nuestro viajecillo, empezaron a conversar dándonos cuenta de que sí, estaban ahí esperando la misma furgoneta que nosotros. Antes de que llegara el vehículo apareció el hombre del frac, apodado así ya que llegó bien peripuesto, con un listado en la mano, comprobando pasaportes y recogiendo el dinero que teníamos que dar en mano y en moneda ucraniana. La pareja de guiris resultaron ser unos suecos que vivían en Grotland. Al poco tiempo y con retraso apareció otra pareja que nos acompañaría en el viaje, tarde y sin haberse leído las recomendaciones de Yuri, nos hicieron perder algo más de tiempo. La furgoneta ya estaba allí, pero estos nuevos compañeros de visita no tenían dinero en moneda ucraniana y para más inri venían en pantalón corto y manga corta, lo cual estaba prohibido debido a la radiación. Sacaron el dinero de un cajero y finalmente decidieron pasar por su hotel a por ropa, por suerte pillaba de camino y pese al pequeño atasco que encontramos no tardaron mucho en coger sus prendas largas.  Esta pareja tan extraña eran un inglés y una estonia, pero ambos vivían en Tallin. 



Luis y yo en la furgo

            El viaje fue amenizado por las conversaciones de las dos parejas, el inglés no paró de rajar en todo el trayecto, se contaron sus vidas, nos obligaron a contarles las nuestras y aún así quedó tiempo para contar anécdotas y otras cosas. La primera parada fue una gasolinera para llenar combustible, comprar víveres e ir al baño. La siguiente parada ya fue en la barrera de la zona de exclusión externa. Allí bajamos del vehículo, había más gente como nosotros esperando a su guía, aprovechamos para echar unas fotos a los carteles. Pronto apareció Maxim, un ucraniano muy dicharachero. Comprobó nuestros pasaportes y nos comentó alguna cosilla sobre la visita, entregamos los pasaportes y unos papeles a la garita, abrieron la barrera y entramos en zona con riesgo de radiación. En toda la zona de exclusión viven aún 113 personas, aunque trabajadores hay muchos más, tanto en la central como de seguridad. A pocos kilómetros entraríamos en la ciudad de Chernobyl.



Danger

Control zona exclusión externa

            Tras fotografiar el cartel de la entrada nos paramos en un museo un poco paranoia y muy pequeño, allí nos pusieron un video de cómo están fabricando el nuevo armazón para el reactor que explotó y como iba a realizarse su colocación. Después vimos un mini video de la ciudad de Prypyat, ciudad que iba a ser un hito en la antigua URSS y que actualmente está totalmente abandonada. El siguiente punto que visitamos fue el monumento a los bomberos, que dieron sus vidas junto a otros miles de voluntarios para que aquello no se propagara aún más. La polémica está servida entre los que piensan que fueron obligados a ir y los que creen que fueron a sabiendas. Obligados o no, creo que es preferible morir de un tiro que de altas dosis de radiación. La gente que trabajó para extinguir el incendio y restablecer el orden en todo el perímetro, para mí, merecen más que mi respeto. Sigue existiendo una central de bomberos y torres de observación por todo el perímetro, un incendio podría resultar catastrófico, la radiación interna de las plantas y árboles sería liberada a la atmósfera, donde el viento la expandiría a su parecer.

A las puertas de Chernobyl


Museo Chernobyl

Museo Chernobyl

Museo Chernobyl

Monumento a los bomberos

            Nos montamos de nuevo en la furgoneta y pusimos rumbo a la zona de exclusión interna, otra barrera nos esperaba, comprobación de papeles y a chupar más radiación. Por el camino nos sorprendió ver a una familia de jabalíes salvajes que estaban a menos de 2m de la carretera. Por lo que parece, la vida animal está de nuevo volviendo a la zona, gracias a la inmensidad de vida vegetal que ha colonizado todo. Nuestra primera parada fue a las puertas de una antigua guardería. Había que cruzar bastante maleza para llegar hasta el edificio, el cual estaba totalmente destrozado y por sus habitaciones podrías hacerte de la vida que aquella explosión y la radiación se llevó por delante. Habitaciones con muñecos y diversos juguetes, servicios perdidos en el tiempo, libros y papeles por el suelo y una atmósfera de polvo y tristeza que lo impregnaba todo. Bastante impactante.

Buscando la guardería

La entrada

Guardería abandonada

Guardería abandonada

Guardería abandonada

Guardería abandonada

Guardería abandonada

            Nuestra siguiente visita ya era la ciudad abandonada de Prypyat, regurgitada por la naturaleza cual ruina maya; hierbajos y árboles se entremezclan con muros de hormigón de antiguos bloques soviéticos. Cruzando entre la vegetación entramos a un edificio abandonado, en su día era un recinto deportivo. Ver una cancha de baloncesto medio derruida y llena de cristales por el suelo rodeada de los armazones semi-oxidados de las ventanas, impresiona bastante. Pero no tanto como la piscina olímpica que había unos metros más adelante, sin agua, repleta de suciedad y cristales y como si alguien lo hubiera puesto queriendo, un reloj. A través de los huecos donde antiguamente se encontraban las ventanas, solo se observaban árboles, de los vestuarios solo quedaban ruinas y pese al verde exterior, la vida que asociamos nosotros, el trasiego de gente, las risas y gritos de los niños, se había esfumado dejando restos de su ausencia.


Complejo deportivo Prypyat

Complejo deportivo Prypyat

Complejo deportivo Prypyat

Complejo deportivo Prypyat


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2 comentarios:

  1. Interesante, pero escribes con demasiados detalles prolijos: "Nos levantamos con tiempo para asearnos y desayunar antes de emprender el camino". Se supone y no añade nada al relato. Cansa y uno se salta párrafos para ir a lo esencial.
    También te recomendaría seleccionases tus fotos. No pongas tantas y sobre todo las que están tas oscuras que no se ve nada.
    Gracias y saludos

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    1. Muchas gracias por el comentario.
      Sobre la escritura comentarte que cada uno tiene su manera de escribir, con este diario no solo pretendo dar información sobre el lugar sino de darle un toque más personal a la lectura.
      Sobre las fotos, cierto es que alguna se ve peor que las demás y la inclusión ha sido por dar un aire más oscuro (como el lugar). Lo de incluir más o menos de nuevo es licencia mía, a mi me gusta que haya muchas fotos como a otras personas puede gustarle lo contrario.

      De todas maneras agradezco mucho que te pases por aquí y leas este diario de viaje, ya que veo en tu perfil que eres escritor y fotógrafo de viajes y seguro que tienes más tablas en esto que yo. Yo no pretendo ganarme la vida con esto ni nada por el estilo, simplemente como dice mi blog: "Liberando palabras que buscan su protagonismo".

      Un saludo y espero no cansarte mucho con mis post.

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