Retales de la Antigua URSS. Día 7: Apurando Kiev



 DÍA 7 (07-09-12) KIEV-LVIV


Era nuestro último día en Kiev, nos levantamos con tranquilidad y bajamos a desayunar. Terminamos de recoger nuestros enseres intentando no despertar a nuestros compañeros de habitación y bajamos a la recepción a pedir la llave de la luggage room, para dejar nuestras mochilas y ver cómodamente un poco más de Kiev. Caminamos en dirección al metro, hoy visitaríamos la zona del Lavra, una especie de complejo religioso ortodoxo en lo alto de un monte. Bajamos en el metro Arsenalna y tras 10 min de caminata se llega al parque Vichnoyi Slavi, desde el que hay unas bonitas vistas del río. También una especie de ermita o santuario aparece en medio del parque, el día acompañaba y el sol radiante hacía aún más bonito el paisaje.


Vichnoyi Slavi

Vistas

Vichnoyi Slavi

Extraña ermita
 
Un poco más adelante se encontraba la entrada al upper lavra, pero vimos que había que pagar entrada y no era especialmente barata, con lo que nos conformamos con ir hacia el lower lavra que según ponía en la guía era gratis. Y así fue, en el lower lavra existen diversas iglesias ortodoxas, pero lo más llamativo son un par de cuevas donde los monjes son enterrados. Es un lugar de peregrinaje y hay bastante gente, los religiosos entran en las cuevas por pasadizos estrechos casi sin luz (solo la de las velas) y a los lados de los mismos hay monjes momificados expuestos en féretros. Al turista solo se le permite ver un trazado reducido de la infinidad de túneles, pero algún que otro pie o mano sí que se pueden ver, ya que el resto de los cuerpos está completamente tapado. 

Entrada al upper lavra

Hacia el lower lavra con el upper al fondo

Vistas por el camino

Cruzando hacia el lower lavra

Bajando a las catacumbas
Robado a uno de los monjes momificados


Otro robado, esta vez a uno vivo

Cúpulas lavra

Visitamos las dos cuevas y cansados ya de tanta religiosidad decidimos ir hasta la zona más soviética de la ciudad, donde se encuentra la Rodina Mat, aka “the Iron Lady” o “Tin Tits”, una monstruosa estatua de 62m de una mujer soviética portando una espada y un escudo. En cuanto llegas a la zona los espacios se empiezan a ensanchar y una gran avenida plagada de maquinaria bélica te da la bienvenida al son de música soviética que escupen los altavoces. En el parque se encuentran también unas estatuas que representan al pueblo soviético así como al ejército. A los pies de la estatua de la mujer está el museo de la Gran Guerra Patriótica. La zona es bastante chula y la verdad que es impresionante por la amplitud, lo enorme de las estatuas y la solemnidad que se respira.

Enormes estatuas

Titi Tins al fondo


Enormes explanadas

The Iron Lady and me

Detalle

Tanques hippies

Henchidos de aroma soviético decidimos volver hacia la zona de nuestro albergue, se hacía la hora de comer y queríamos pasar pronto por la zona de los puestecillos de souvenirs a ver qué cazábamos. Terminamos comiendo en una cadena de comida ucraniana self service, vas pasando con tu bandeja y te vas sirviendo de lo que más te apetezca. No estaba nada mal de precio y la comida estuvo bastante rica. Con el estómago a reventar salimos en busca de un supermercado, para pillar la que iba ser la cena de esa noche, ya que llegaríamos tarde a Lviv. Pillamos una barra de pan y embutido para hacer unos buenos bocadillos.
Paseando por Andriyivsky Uzviz completamos parte de los suvenires que íbamos a llevarnos de vuelta a tierras españolas, estaba bastante animada la calle y la verdad que había muchos más puestos que los que habíamos visto hacía dos días. Nuestro planin del día llegaba a su fin y aún nos quedaba tiempo para ir a la estación a pillar nuestro tren a Lviv, así que volvimos al hostel y nos sentamos en el bar a tomar una cervecilla para hacer tiempo. Al final el tiempo se nos echó encima y rápidamente fuimos a por las mochilas, nos despedimos de las dream girls y de nuevo al sufrimiento del metro.
Llegamos con unos 15min de margen para pillar el tren, ya estaba en el andén y rápidamente encontramos nuestros asientos. Se trataba de un inter city, uno de los trenes más modernos del país, con toda seguridad comprado para la Eurocopa. No tenía nada que envidiar a ninguno de los trenes de media o larga distancia españoles. El trayecto era largo, unas 5-6h, pero la verdad se nos hizo más ameno de lo que esperábamos. Un muchacho que estaba sentado a nuestro lado nos dio toda la conversación posible que su parco inglés podía e incluso nos invitó a unas cervezas y patatas fritas. Hablamos  un poco de todo, pero lo que más dio de sí fue el intercambio de mp3 y de grupos de música de punk rock rusos, ucranianos y españoles. El muchacho no cedía en beber cerveza, menos mal que solo le dejamos invitarnos a la primera, si no, habríamos salido con una caraja bastante interesante. También se unieron a la “conversación” un par de ucranianos que teníamos en frente, con los que aprendimos algunas palabras en su idioma, ya que por la zona oeste de Ucrania se sienten muy ucranianos y es raro que alguien hable en ruso.
Nos despedimos de nuestros amigos y salimos a la noche de Lviv, la primera impresión fue la de estar en cualquier ciudad de la europa del este, los edificios y el ambiente a ambos nos recordaron a lugares de la cercana Polonia. Hacía fresquete y caía algo de lluvia fina, teníamos una buena pateada hasta el albergue (una media hora andando), así que nos lo tomamos con calma. Llegamos cansados al albergue, hicimos el check in y colocamos nuestras cosas en el dormitorio, tampoco interaccionamos mucho con los hogareños ya que fuimos casi directos a la cama.



  Índice                                                                                                                     Siguiente Capítulo



     

1 comentario:

  1. Me gusta Kiev!! y me encanta lo soviet, tenemos que ir a Rusia!!

    ResponderEliminar