Con el Sol a cuestas. Día 10. Quads en Santorini



Amanecimos medianamente temprano y comenzamos el reparto de tareas: desayuno y transporte, pero antes de todo eso nos acercamos a un cajero a una buena pateada de distancia. Con el “cash flowing” en nuestros bolsillos y estómagos llenos fuimos en busca y captura de transporte: un par de quads para los cuatro. La tranquilidad lugareña hizo que la tarea se dilatara más en el tiempo de lo que pensábamos, pero antes del mediodía ya estábamos a lomos del cuatro ruedas por las carreteras de la isla.

Nuestros quads

Día azul

Nuestro primer destino fue la Playa de Vlyhada. La verdad que conducir el quad fue bastante divertido y una vez le pillabas el puntillo al freno y al acelerador, la conducción camisa abierta, bajo un sol abrasador a través de aquella preciosa isla mediterránea fue una de las mejores experiencias de todo el viaje. El tráfico sólo era intenso en las inmediaciones de pequeños pueblos y la mayoría de vehículos eran quads y motos. Tuvimos algunos problemas logísticos (porque un quad corría bastante más que otro y perdimos a nuestras compañeras un par de veces) y decidimos quedar directamente en la playa, ya que esperar nos iba a retrasar aún más. La playa de Vlyhada es una bonita playa en la parte sur de la isla rodeada de unos largos muros de color beige con formas onduladas. La verdad que fue bastante acertada la elección ya que no había mucha gente y la playa era bastante grande y pese a que las piedrecillas quemaban y rozaban al andar descalzo, la tranquilidad era absoluta.

Playa Vlyhada

Extraños "muros" de la playa

Llegó la hora de llenar el buche y decidimos hacerlo en uno de los dos chiringuitos que había en la playa, tenía buena pinta y al comprobar los precios de la carta vimos que no era para nada caro. Así que nos sentamos y por desgracia lo hicimos en el único sitio del viaje donde nos timaron como buenos guiris. Cuando ya casi habíamos decidido qué pedir el camarero nos ofreció la pesca del día, nos dijo que con dos para los cuatro sería suficiente, a la brasa un pescado carnoso y bien grande. La idea nos pareció bien y todos asentimos. Cuando llegó el mega pescado (el tamaño era impresionante) ninguno nos quejamos y disfrutamos bastante de él. También habíamos pedido una ensalada y de postre algo de fruta, sandía si no recuerdo mal. El problema llegó cuando pedimos la cuenta y vimos que el pescadito de marras costó más 50 euros la pieza, eso unido a que lo más caro de la carta eran unos 12-15€ pues se nos quedó cara de gilipollas y con un cabreo interesante. Se lo comentamos al hombre y nos dijo que es que era un pez único de aquella zona bla bla bla, bla bla bla. Pagamos la dolorosa y nos fuimos a dar un paseo por el malecón, unas fotillos más y de nuevo al quad.

Felicidad antes de saber el precio

Esperando el banquete

Playa Vlyhada desde el malecón

Esta vez no fuimos muy lejos, sino a la siguiente playa, pero para llegar había que salir de nuevo a una de las carreteras principales para luego bajar un poco casi hasta el nivel de mar. La carretera se acababa antes de llegar, así que aparcamos nuestros quad a la sombra. Se notaba que estábamos en una de las playas más visitadas de la isla, el trasiego de gente era continuo. Para amenizar el pateo hasta la famosa playa roja de Santorini nos pillamos unos frapuccinos (o café helado de toda la puta vida) que nos calmaron un poco la sed. El camino era estrecho y el descenso hasta el agua se hacía bastante complicado por el terreno y la cantidad de gente. La siguiente batalla fue encontrar un hueco en la pequeña playa. No es que hubiera cientos de personas, pero la gente llegaba y se iba, echaba fotos y el tamaño no ayudaba. Nos bañamos en las aguas cristalinas buscando una zona lo más tranquila posible. Cercana a la playa roja estaba la playa blanca, pero sin acceso por carretera, o te pegabas una buena nadada a lo David Meca o pagabas a una barcaza para que te llevara hasta allí. Al final decidimos quedarnos donde estábamos y conquistar una roca (bastante solicitada) que sobresalía en medio del mar.

De camino a la playa roja

La Playa Roja

Barcaza hacia la playa blanca

El porqué del nombre

Panorámica de la playa

Se nos estaba acabando la tarde, así que volvimos por el caminejo hasta los quads y fuimos a dar una vuelta con los quad. Hicimos una parada a mitad de la isla en un mirador, el sol estaba cayendo y la tonalidad de la luz invitaba a ello. Aún estábamos lejos de Oia, donde dicen se observan los atardeceres más bonitos de la isla, pero nos pusimos los cascos de nuevo y tratamos de llegar a tiempo. Llegar hasta allí no es tarea fácil, hay dos carreteras y son de bastante montaña ambas, al alquilar el quad nos recomendaron evitar una de ellas así que no hubo problemas para decidir por dónde ir. El camino estaba bastante solitario ya que se daba bastante vuelta, pero la verdad que los paisajes era para pararse cada dos por tres. Una pena fuéramos con prisa y no pudiéramos hacerlo, el sol se estaba escondiendo a importante velocidad y parecía que finalmente no lo conseguiríamos. Por el camino perdimos a Ángela y Fany, ya las encontraríamos más tarde. Al entrar a Oia el jaleo de gente era excesivo, parecía que toda la isla se encontrara allí, aún se podía ver el sol pero aún quedaba la tarea más difícil, encontrar aparcamiento. Tras muchas vueltas por las empinadas calles del pueblo encontramos una callejuela donde pudimos dejar el quad y ver algo del atardecer, aunque una brumilla estropeara un poco la estampa y nuestra localización no fuera la adecuada.

Selfie

Sesión fotográfica 1

Sesión fotográfica 2

Sesión fotográfica 3

Panorámica de la parte este de la isla

Atardecer en Oia

Sol entre la bruma

Ya con el sol oculto emprendimos el viaje de vuelta, ya nos encontraríamos en nuestro apartamento. Y así fue, al poco de llegar nosotros llegó la otra parte implicada. Compartimos impresiones y nuestro viaje y luego fuimos hasta el supermercado a comprar víveres para cenar. Teníamos la intención de salir luego a tomar una cerveza por ahí, pero al final nos la tomamos en nuestra terracilla y la pereza pudo más. Al fresco nos quedamos hasta que decidimos entrar y planchar la oreja, el día había sido largo.






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1 comentario:

  1. Muy interesante todo!! Yo voy en un mes a hacer un recorrido por Santorini y Mykonos parecido al vuestro y me están entrando unas ganas tremendas jeje!! Estoy pensando cogerme un quad para recorrer las islas también, os resultó complicado conducirlo o ya teníais experiencia?

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