Con el Sol a cuestas. Día 12. Fin de las islas



Nuestro último día en Santorini empezaba como siempre, con un buen desayuno bajo el sol. Ya teníamos reservados los billetes de barco para esa noche ir hasta Atenas, iba a ser una buena paliza ya que saldríamos de noche y llegaríamos sobre las 7 de la mañana. Así que mejor pensar en cómo aprovechar el día. Hablando con los dueños de la pensión George nos dijeron que sin problema nos acercarían al puerto por la tarde, pero tendría que ser sobre las 6 de la tarde ya que más tarde les sería imposible ya que tenían la furgoneta ocupada. Otra opción sería pillar un taxi pero la verdad que no salía económico y tampoco nos importaba mucho pasar horas muertas en el puerto. Dejamos las mochilas en la recepción y nos fuimos.
Los quads los teníamos que devolver tras la hora de comer antes de que cerraran así que decidimos ponernos los cascos e ir a pasar la mañana a Oia. Es la población más al norte de la isla y también bastante visitada (no sólo a los atardeceres). El sol apretaba mucho, pero eso no nos impidió patearnos las estrechas callejuelas, entre cientos de turistas y algún que otro burro. Por suerte íbamos parando en diferentes establecimientos y tiendas de suvenires, donde el aire acondicionado o los ventiladores bajaban algo la temperatura. 

 
El par de tres en Oia

Azul y blanco (y ventana de colores)

Más poses en Oia


La bandera griega ondeando en Oia

Desde un extremo

Callejuela en Oia

Iglesia Oiense


Volvimos a nuestros bólidos y esta vez decidimos parar en una pequeña cala a refrescarnos y tomar un poco el sol. La siguiente parada fue un pequeño restaurante/hotel con una piscina que por supuesto había que probar. Así que nos sentamos y pedimos unos kebaps para comer, que resultaron ser de buena envergadura. Con el estómago lleno, el calor apaciguado en la piscina y el tiempo pisándonos los talones, llegó la hora de devolver los quads. La verdad fue una grata experiencia y se la recomiendo a todo el mundo que pase por la isla, sólo cuesta unos minutos pillarle el tranquillo, pero luego son bastante cómodos.

Los molinos de Santorini


La piscina del hotel-resturante

Nuestros kebaps

Aún no eran las 18h así que aprovechamos para darnos un chapuzón en la piscina de la pensión para hacer tiempo. No tardaron mucho en avisarnos de que la furgoneta estaba lista si queríamos transporte hasta el puerto. Y así nos montamos en la furgoneta y esta vez sí, flipamos con la bajada hasta el puerto, el desnivel era grande y por todas nuestras cabezas pasó el pensar en unos buenos frenos. La tarde era agradable y el sol se empezaba a poner, matamos el tiempo con más de un Freddo Capuccino, visionado de fotos y charlas varias, entre ellas nuestro plan para los siguientes días. Con la noche ya cerrada unos fuegos artificiales aparecieron en el horizonte, esa noche se celebraba una fiesta en el mar a la que se accedía en barco, constaba de cena y luego fuegos artificiales (el precio era prohibitivo). En cuanto llegó el barco (con algo de retraso, por cierto) estábamos ya cansados, así que pillamos nuestras butacas y planchamos la oreja cada uno como pudimos…

A ras de mar (puerto Fira)

Lo que hay que subir para salir del puerto

Trabajando

Puesta de sol

Colorida tierra





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