Entre Tortugas y Capibaras. Zona de Boquete

Ya hemos avanzado unos cuantos kilómetros más en el mapa de nuestro itinerario y voy a hablar de la zona más occidental a la que llegamos y también la más lejana con respecto a la capital: Boquete.




Tras dejar ya a Esther y Didio rumbo a la capital nosotros viajamos hasta Alto Boquete, donde en un precioso enclave se encontraba nuestro alojamiento: Cabañas Rio Encantado. Sin duda el mejor alojamiento de nuestro viaje y en el que pasaríamos dos noches. Llegamos ya sin apenas luz y por una última carretera sin mucha señalización y bastante estrecha. Las cabañas forman parte de una especie de cortijo en el que la casa principal (del dueño) se encuentra nada más entrar y luego mediante un empinado camino vas bajando a las diferentes cabañas. En nuestro caso era una casita con habitación y sofá cama perfecta para los 3. El complejo es un lugar idílico, con tan solo tres casitas, una casa de invitados y una cabaña en un árbol. Nos habría gustado alquilar esta última, pero ya estaba reservada. Todo esto lo pudimos comprobar a la mañana siguiente, ya que de noche poco pudimos ver; al levantarnos pudimos contemplar lo bonito que era aquel lugar, estábamos rodeados de todo tipo de plantas y flores, a pocos metros teníamos un río y arriba se podía atisbar la piscina, en ambos sitios te podías bañar.Tienen una tirolina y un puente colgante, hay diversos caminos dentro del complejo y están adecentando uno más largo con un nuevo puente que permita hacer una ruta circular. Releyendo lo escrito parece un apartado de publicidad, así que lo voy a dejar aquí y mejor que juzguéis por las imágenes:


Nuestra cabaña al fondo

Uno de los caminos

Posando con la cabaña del árbol detrás

Haciendo el mowgli

El río a su paso por el complejo

La parte de arriba

La piscina

Boquete está en la región de Chiriquí cerca del volcán Barú, bastante montañosa y donde se encuentran gran cantidad de cafetales y son famosas las fresas. El pueblo que da nombre a la zona se encuentra en un valle y desde él se pueden hacer diferentes caminatas por los alrededores. El día era caluroso y soleado cuando salimos de las cabañas, pero al llegar a Boquete todo cambia. Al estar a pie de las montañas la temperatura baja y es bastante frecuente la lluvia. Y con ambas cosas nos topamos. Así que tuvimos que dar media vuelta e ir a por ropa de lluvia y más abrigo. Otra cosa que sorprende del pueblo es que está lleno de jubilados americanos, es como el Benidorm Panameño (salvando las distancias). El pueblo es bastante bonito y los paseos (si la lluvia lo permite) son muy agradables. Aprovechamos un rato de sol para conducir hasta una cascada, la verdad que tampoco era gran cosa así que pusimos rumbo a una caminata que nos habían recomendado llamada "las cascadas perdidas".

Cascada cerca de Boquete

La cascada

Posando el par de dos en Boquete
Un buitre sobrevuela el valle

Boquete

Boquete
 
Nos perdimos. Al salir de la cascada cogimos un desvío que no era pero que nos llevó por unos parajes preciosos. Paramos el coche en un lado y dimos un paseo en lo alto de la montaña entre cafetales. Las vistas eran espectaculares. Cuando quisimos volver hasta la caminata planeada de las cascadas perdidas empezó a caer un chaparrón de aúpa y sin visos de escampar. Decidimos volver al pueblo. Allí comimos unas empanadas y probamos las típicas fresas con nata de la zona. En el pueblo la lluvia había parado, pero la tormenta seguía en la montaña y muy a nuestro pesar dejamos de lado la idea de ir a buscar las cascadas, ¡ya las encontrarían otros! No podíamos irnos de Boquete sin visitar una fábrica de café así que fuimos luego fuimos a café Princesa Janca, que nos la había recomendado un lugareño. No había ya visitas a esa hora así que nos tomamos un café y compramos provisiones para traernos de vuelta.

Perdidos...

La fotógrafa

La montañera

Vistas

Cruzando ríos

Fábrica de café Princesa Janca

En una de las que volvíamos a las cabañas nos dimos cuenta que justo en frente se encontraba una cascada y que como confirmamos luego el agua de esa cascada es la que pasa luego por el complejo. Cerca también, se encuentra el pueblo de Caldera. El pueblo en sí no tiene mucho que ofrecer, pero tiene un restaurante que nos salvó de tener que cocinar: casa Melisa. Un restaurante local que llevaba una señora muy maja y del que el menú no era muy cambiante pero por 3-4$ tampoco podíamos pedir mucho más o pollo o chuleta. Sin comerlo ni beberlo pasamos por delante de un rodeo así que no podíamos perder esa oportunidad para verlo y echar algunas fotos. 

Rodeo en Caldera

Rodeo en Caldera
Enca Melisa

Pero la atracción principal del pueblo de Caldera no es ni Melisa ni los rodeos, son unas aguas termales a las que se eccede por un camino de tierra y baches y luego unos 15 minutillos andando. Hay dos zonas de pozas termales: los pozos de la abuela y los pozos de caldera. a ambos se llega por el mismo camino y tras cruzar un puente colgante los de la abuela quedan a la derecha y los de caldera a la izquierda. Nos adentramos hacia la izquierda ya que los pozos de la abuela se encuentran a una hora y media de caminata . Ambas están en terreno privado y por ello hay que pagar para entrar (si no recuerdo mal unos 5$ por cabeza). El lugar es bonito, pero la verdad que no hay mucho espacio en las pozas (por suerte mucha gente ya se estaba yendo). Hay unos 4 pozos en la parte de la entrada y luego abajo al lado del río hay otro par. Es aquí donde sí merece la pena estar ya que cuando el calor del agua se haga insoportable solo tienes que andar por el río para bañarte en agua fría (a unos 17 grados). No es un sitio espectacular, pero si tienes tiempo libre y/o nunca has estado en aguas termales la experiencia está bien y es bastante relajante. Lo que más echa para atrás es meterte en agua caliente cuando el calor aprieta fuera. No hay ningún restaurante o café cercano, así que lleva comida y bebida si piensas estar un buen tiempo. 


Poza termal en el río

La última atracción que visitamos por la zona son los Cangilones de Gualaca. No muy lejos de Caldera y más o menos con indicaciones para llegar una vez en el pueblo de Gualaca. Hay que pagar por entrar con el coche y no por persona, así que como si fuera un parking. El lugar es muy curioso y es perfecto para refrescarte en agua dulce. Se trata de un pequeño cañón que hace el río Estí y desde donde puedes lanzarte al agua entre sus estrechas paredes. Cuando llegamos había bastantes lugareños y muy poco turista. Si estás por la zona no dejes de visitarlo y pegarte unos buenos chapuzones en lo que sería como una piscina natural con continuos trampolines de piedra.

Cangilones de Gualaca

Cangilones de Gualaca


Como resumen decir que esta zona ofrece muchas posibilidades para pasar unos días en la montaña con acceso a varias caminatas y lugares de baño (como cascadas y ríos). Por el poco tiempo que estuvimos no pudimos explorar la zona como nos hubiera gustado y nos dejamos en el tintero lugares como el volcán Barú, el Parque Nacional de la Amistad y la zona de Cerro Punta entre otras muchas. Fue quizás la zona que menos me gustó de las que visitamos, pero no dudaría en recomendar su visita.


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